Tratados

Tratados

El reino del Rey ausente

Música instrumental

Obra de incalculable valor por sus mayúsculas reflexiones acerca de las parábolas del capítulo 13 de Mateo.

Alguien ha dicho, y nosotros estamos totalmente de acuerdo, que si el cristiano comprendiera la diferencia entre la Iglesia e Israel, y tuviera claro los pasajes en que el Nuevo Testamento se refiere a uno u otra, se encenderían muchas bombillas en medio de la oscuridad reinante en la cristiandad. Pues bien, el autor, erudito en griego y gran conocedor de la escritura, pone a nuestro alcance estas verdades. Pronto nos será familiar la expresión «Los misterios del Reino».

Durante los cincuenta años en que el autor de este tratado permaneció entre cristianos que se reunían al nombre del Señor, de acuerdo con la promesa de Su presencia en medio de dos o tres (Mt 18:20), vio repetidos intentos de querer introducir la música instrumental como apoyo del testimonio evangélico en las reuniones. Un esfuerzo que en un principio se limitó a las escuelas dominicales, el trabajo misionero, las reuniones juveniles, los cultos de evangelización y a los casamientos y funerales.

Considerando que esta tendencia ha crecido en nuestros días, juzgamos oportuno volver a examinar la relación que guardan, si la hubiera, los instrumentos musicales con la cristiandad bíblica. Necesitamos gracia para llevar a cabo este examen sin un espíritu de controversia, realizar una búsqueda seria y cabal de la Palabra para conocer la mente del Señor en este asunto. La Palabra de Dios es el último tribunal de apelación en todo lo que concierne al orden de su casa. Examinemos esta cuestión con corazones dispuestos a aprender y busquemos de veras el propósito que Él se complace en revelarnos.

Sobre la formación de iglesias

Arrebatados por el Esposo, vuelven con el Rey

En estos últimos días de ruina de la cristiandad se actúa como en la época de los jueces, en que «cada uno hacía lo que bien le parecía». Pero ignoramos que tenemos enseñanzas en la Palabra de Dios que nos describen la condición ruinosa de la actual dispensación.

¿Puede el hombre restaurar esta dispensación? ¿Autoriza la Escritura el nombramiento de pastores y ancianos? ¿Cómo deben reunirse los hijos de Dios? ¿Cuál es la mente del Señor al respecto? Con un profundo conocimiento de las Escrituras pocas veces igualado, J. N. Darby nos enseña lo que la Biblia tiene que aportar sobre este estado de cosas. Quizá sea el momento de dejar de hacer todos lo que bien nos parece.

Estamos seguros de que entre los que son del Señor existe una creciente convicción, basada en la Palabra de Dios, de que Cristo volverá pronto para arrebatar a su amada Esposa —a todas las almas redimidas por Su preciosa sangre— y llevarla a la casa del Padre, donde hay muchas moradas.

Lector, este asunto de una gran solemnidad, ¿es una viva realidad para ti? Si no es así, quiera el Espíritu Santo valerse de estas breves páginas para despertar tu alma y sacudir tu indiferencia o sopor espiritual, no sea que viniendo de repente el Señor te halle durmiendo (Mr 13:36).

El siervo vigilante

El cristiano y el mundo

Este escrito se elaboró a partir de las notas tomadas en una predicación de J. N. Darby sobre la venida del Señor Jesús. Versaba sobre la esperanza actual de esta venida y fue presentada como una verdad que da forma a toda la vida del cristiano.

La enseñanza de la Escritura sobre la venida del Señor está hoy amenazada. Muchas posturas oscurantistas sostienen que es darbista o dispensacionalista, y consideran un mito el arrebatamiento de los santos. Ofrecemos al lector la oportunidad de examinar esta doctrina a la luz de las Escrituras, y esperamos que cuantos saquen provecho de ella sepan divulgarla y ayuden a mantener encendida la llama de Su venida.

No podemos evitar el contacto con el orden de cosas del mundo, pero aquel contacto no debe transformarse nunca en comunión, porque «¿Qué concordia Cristo con Belial?» (2Co 6:15). «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal» (Jn 17:15). Jesús, que no era de este mundo, padeció en él y experimentó, como extranjero, el aislamiento y la tribulación fueron para Él cosas vividas y sentidas, y será lo mismo para nosotros en la medida en la cual seguiremos fielmente sus pasos. ¿No es triste ver, hermanos y hermanas, que entre nosotros haya algunos que busquen su satisfacción y bienestar en el impío sistema del mundo, encontrándose en él como en casa propia? ¿Tendríamos casa propia en esta tierra donde Cristo no está? No olvidemos de que somos viajeros sin domicilio, peregrinos fatigados y verdaderos extranjeros, si en verdad somos de Cristo.

Su alabanza será siempre en mi boca

Una encuesta sobre la asamblea

Si en realidad tenemos el gozo de Cristo, podremos decir, como Pablo: «Todo lo soporto por amor de los escogidos» (2Ti 2:10). Estamos en espíritu con Cristo, y Él con nosotros en todo lo que hacemos; y si todo lo soportó por «el gozo puesto delante de Él» (He 12:2), también sufrió «hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil 2:8).

No se trata solo de un corazón animado por unos sentimientos que desconocen el poder del mal o la oposición de Satanás. En la mayoría hay gran cantidad de gozo que es superficial e ignoran la esencia de las cosas. El verdadero poder es cuando uno se da cuenta de la profundidad del mal y de la oposición satánica, y a la vez conoce y confía en el poder del Señor, el cual vence al mal y supera todos los obstáculos.

Un sencillo pero importante estudio sobre el Cuerpo de Cristo en  251 preguntas y sus respuestas:

¿Con qué estaban identificados los creyentes que participaban de la Cena del señor?

Los creyentes que participaban de la Cena del señor se sentían identificados con Su Mesa y con todo lo que representaba. Tenían comunión con el Señor Jesús en Su muerte por ellos y con cada uno de los creyentes que formaban este cuerpo, a menos que hubiera un impedimento escritural a tenerla.

Sobre el bautismo

Somos conscientes de la controversia que divide a los hijos de Dios acerca del bautismo, por eso sus autores han tenido durante años buena parte de sus ediciones ocultas en cajones sin llegar a publicarlas. A poco que han pasado los años, la decisión de esconderlas pensando en los hermanos, de evitar disputas amargas y de velar por que estas enseñanzas no vieran la luz, solo ha logrado que se olvidaran de una parte esencial de la Escritura y optaran por la indiferencia, por lo que sufrieron una pérdida de bendición. Sabemos, además, que reina un gran vacío de enseñanza en cuanto al bautismo, causado por esta indiferencia y sostenido por la decadencia y superficialidad doctrinal de nuestros días.

La fuerza que nos empuja a sacar esta edición esta decadencia de la enseñanza cristiana, el amor hacia los hermanos y a la Palabra de Dios. Pero por encima de todo, el amor de nuestro Maestro, al que esperamos de los cielos. Se hace necesario citar a J. L. Willis, S. M. Angel y C. Hodge, todos ellos ya con nuestro bendito Señor. Sus obras han formado la base de este estudio, y hasta su estructura central se compone de sus escritos. Estas humildes páginas contienen lo que creo es la verdad de Dios. Quiero presentar este tema  a la conciencia de los santos y a las almas que aman la Palabra de Dios y desean conocerla en profundidad.